Subsierra, Debajo de la Sierra:
La unión de bodegas y viticultores de Rioja Alavesa y Rioja alta por un futuro sostenible de la Comarca.
Vitoria, 6 de noviembre – Presentación de la Asociación SUBSIERRA.
Entre Rioja Alavesa y Rioja Alta un grupo de bodegueros y viticultores han unido fuerzas para formar SUBSIERRA, una Asociación que refleja la rica tradición y el compromiso con el cultivo sostenible de la vid y la elaboración de vinos de calidad. Subsierra se ubica al cobijo de la Sierra Cantabria, en el margen izquierdo del río Ebro. Esta asociación está compuesta por ahora por ocho bodegas que, generación tras generación, han sabido mantener el amor y el legado por la elaboración de vino.
SUBSIERRA surge en 2024 con la ilusión compartida de sus miembros de conseguir un futuro optimista para las generaciones venideras. Esta unión se basa en valores como el respeto al territorio, la apuesta por bodegas de carácter familiar, el trabajo bien hecho y en la práctica de una viticultura ecológica que protege y realza la biodiversidad mientras se preservan las técnicas tradicionales.
Cada bodega dentro de SUBSIERRA aporta su propia historia y especialización en la elaboración de vinos de alta calidad. Bodegas como Artuke, ubicada en Baños de Ebro, buscan suelos con la pureza del concepto de terroir y apuestan por la recuperación de viñedos abandonados; o Bodegas Tierra en Labastida, que continúa la tercera generación de viticultores que trabajan por mantener viva la tradición vitivinícola y despertar vocaciones de “vignerores”. Carlos Sánchez en Labastida, se caracteriza por sus producciones limitadas y meticulosas, centrado en la viticultura ecológica. En Lapuebla de Labarca, Bodegas Loli Casado, han hallado el equilibrio entre la preservación de las tradiciones y la adopción de prácticas modernas y sostenibles; Bodegas Teodoro Ruiz Monje, de San Vicente de la Sonsierra, destaca por su trabajo artesanal tras cuatro generaciones; en Samaniego, Bodegas Amaren es un homenaje familiar con viñedos centenarios fomentando la biodiversidad; Bodegas Ostatu, también en Samaniego, continúan con una tradición de siglos atrás, centrando su esfuerzo en ofrecer la máxima calidad basados en una viticultura ecológica y con la mayoría de la producción certificada en EKo desde 2021. Finalmente, Bodegas Tentenublo, en Viñaspre (Lanciego), busca reavivar la producción vitivinícola artesanal.
Actualmente con 8 propiedades familiares, 318 hectáreas, 77 referencias de vino y 6 pueblos, la asociación defiende los valores de los pequeños productores, la recuperación del viñedo viejo y fomento de la biodiversidad, participar en el paisaje cultural de la región, asegurando un precio justo para sus productos y promoviendo la sostenibilidad en toda la cadena de valor.